Mostrando entradas con la etiqueta Familia de Carlos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Familia de Carlos. Mostrar todas las entradas

viernes, 2 de febrero de 2018

Un día para recordar

El 29 de enero de 2018 mi hija Irene presentó, bajo su firma Cherry Massia, su primera colección de moda profesional en la prestigiosa pasarela "Mercedes-Benz Fashion Week", la antigua "Pasarela Cibeles". 
Su colección, llamada "The Rise", fue seleccionada entre numerosos aspirantes al concurso "Samsung Ego". "No te preocupes Papá, es muy difícil que me elijan... Uno entre veinte", me dijo ella. Tuvo que duplicar la colección de "looks" que hizo para su trabajo fin de estudios en un tiempo record de dos meses... un esfuerzo contrarreloj con un resultado sorprendentemente bueno, a juzgar por las críticas.
La opera prima de Cherry Massia es un diálogo entre Moda y Filosofía. Desarrolla el mito de Sísifo según la interpretación filosófica de Albert Camus: el hombre enfrentado al esfuerzo aparentemente absurdo de subir una vez tras otra, indefinidamente, una gran piedra a lo alto de la montaña.
Sísifo fue condenado por los dioses a cargar una roca por la ladera de una montaña. Sin embargo, antes de llegar a la cima, la roca caía hasta abajo y tenía que repetir esta acción eternamente.
El color "nude" de algunos "looks" simbolizan el estado primitivo del ser humano


Como nos explica Irene en su resumen para la prensa "La colección reflexiona sobre la idea de la lucha eterna, de que el ser humano vive con la idea de llegar a una cima inalcanzable y lanza el mensaje de que lo importante no es la meta, sino el esfuerzo diario y el camino a recorrer. Se trata de un concepto positivo, que reflexiona sobre la lucha del individuo contra las adversidades y la consecución de la realidad en el día a día".Los colores, tejidos, textos de serigrafía y complementos representan simbólicamente las etapas del ser humano ante su destino:
  1. Conciencia, representada por los colores nude (o carne) y rótulos nihilistas
  2. Renuncia, expresada con telas negras y piedras semipreciosas colgantes que representan la carga de la existencia
  3. Rebelión, donde aparecen los tonos fuertes: naranjas, rojos y violeta, con piedras adheridas que representan ya una carga asumida
Este "look", al igual que otros de la colección, incorpora un pantalón con colgantes de cuarzo citrino

El mensaje final es positivo: el sentido de la vida no es llevar la piedra a la cumbre, no es alcanzar una gran meta impuesta, sino el propio esfuerzo diario de intentarlo.

Durante los últimos meses he aprendido con Irene que la moda es mucho más que ropa.
En los siguientes enlaces se puede ver la colección:

Enlace al video oficial completo 
Enlace al video resumen

Vires acquirit eundo (Virgilio)

sábado, 31 de agosto de 2013

Mi vieje por el Pirineo aragonés

Del 7 al 17 de Agosto he disfrutado de unas vacaciones muy activas en el Pirineo aragonés. El senderismo, la fotografía de la Naturaleza, los pueblos del Alto Aragón y un emocionante recorrido por los rápidos del río Ésera han ocupado mis días lejos del calor sofocante de Sevilla.
En esta primera entrega doy a conocer el lugar de residencia durante estas vacaciones, una aldea reconstruida para alojamientos rurales situada en la Comarca del Sobrarbe: Ligüerre de Cinca.
Vista de Ligüerre de Cinca (Huesca)
La aldea está situada a unos 500 metros de altitud a la orilla del Embalse de Mediano, junto a la carretera A-138 que recorre de Sur a Norte el valle del río Cinca, permitiendo un fácil acceso a los principales valles del Pirineo aragonés.
Más fotos en este álbum de Google+: Ligüerre de Cinca
Beatus ille...

martes, 11 de diciembre de 2007

El abuelo Massia

(Remitido por Irene Romero Massia)

Mi Abuelo nació en las Navas de la Concepción, provincia de Sevilla, en la casa número 35 de la calle que se llamaba entonces de López Domínguez, el día 4 de Octubre de 1921, festividad de San Francisco de Asís, cuando España estaba en guerra con Marruecos.
De allí pasó a vivir a una casa grande del pueblo, donde sus padres construyeron un negocio llamado Panadería moderna, que funcionaba mecánicamente con electricidad (algo muy inusual en aquella época).
Cuando cumplió los trece años de edad empezó a trabajar, y compaginaba el trabajo con la escuela; me cuenta que era muy aplicado y estudioso y que todos los días empezaba a trabajar a las seis de la mañana (aunque después dormía la siesta).
La corriente eléctrica que movía la panadería llegaba al pueblo por una línea de postes de madera que cruzaba todo el campo, desde Constantina a las Navas, por lo que los días de lluvia y viento, se averiaban algunos de éstos y se quedaba el pueblo sin luz, lo cual era motivo de no trabajar hasta que se arreglara la avería y representaba una gran alegría para ellos, por no tener que madrugar.
Cerca del pueblo cruzaba un arroyo muy abundante, y que es uno de los recuerdos inolvidables de mi abuelo, pues formaba una rivera llamada de Ciudadela, en la que había una profundidad que se conocía como la toma de la Periquita. Aquí acudía mi abuelo con muchos amigos a bañarse. Iban andando los tres kilómetros que separaban los baños del pueblo, y cuando llegaban se dedicaban a consumir la rica merienda que le había preparado mi bisabuela y a bañarse toda la tarde.
Sus padres se llamaban Eduardo y Aurora y habían tenido diez hijos (nueve varones y una hembra) y todos vivían reunidos en la casa de la panadería. Estos eran:
Enrique, Antonio, Ernesto, Ángel, Manolo (que es mi abuelo), José Luis, Julio, Herminia, Carlos y Eduardo, que murió cuando tenía sólo unos meses.
Cuando mi abuelo cumplió dieciocho años dejó el trabajo de la panadería al ser nombrado Secretario Local Sindical y estuvo en esta oficina hasta que se incorporó al Ejército en el año 1942. Cuando se licenció se colocó en Sevilla como administrativo en las oficinas de aviación.

Más adelante hizo las oposiciones en Madrid para funcionario, aprobó y ocupó un puesto en la base aérea de Tablada, presentándose a continuación a un concurso de méritos para ascender a funcionario del Cuerpo General Nacional, siendo condecorado con la Cruz del Mérito Aeronáutico.
Cuando estaba haciendo el Servicio Militar conoció a mi abuela, se casaron en la Iglesia de la O y tuvieron dos hijos: José Luis y María Jesús (mi madre).
Recién casados vivían en una casa de Triana en el barrio León, pasando después a habitar un piso en una urbanización cerca de la calle San Jacinto.
Al nacer mi hermana Belén se fueron a vivir al “Plantinar” con mis padres, donde, poco después nació mi hermana Elisa.
A mi madre la trasladaron a Medina Sidonia y allí vivían mi abuelo, mis hermanas y ella, dejando a mi padre en Sevilla. Estuvieron en ese pueblo dos años, donde iban a visitarlos con frecuencia mis tíos José Luis y Maribel (que vivían en Cádiz) con sus hijos Alejandro y Laura, (de la misma edad que mis hermanas).
En 1990 se trasladaron todos, al pueblo de Gines, donde nací yo en 1995.
Nosotros continuamos aquí donde vivimos muy a gusto y felices.
Y esta es la historia de mi abuelo, el mejor, que siempre me ayuda preparándome la comida, colaborando en la casa, contándome historias y, por supuesto, nos alegra con su ánimo y simpatía.
Voy a citar a continuación tres anécdotas que me cuenta mi abuelo de cuando él era niño:
Los padres de mi abuelo vendieron la casa donde tenían instalada la panadería y compraron una casa grande en las Navas. Un día iba mi abuelo por las calles del pueblo y salió una anciana preguntándole que a dónde iba por allí; él le dijo que iba a su casa y la mujer le contesto que él ya no vivía allí, y lo cogió de la mano llevándole hasta la casa nueva que habitaban entonces sus padres.
En otra ocasión se reunió al salir de la escuela con sus compañeros y se pusieron a jugar a las bolas, así se le pasó tiempo de la hora de la comida; llegó a su casa y sus hermanos ya habían almorzado, teniendo que volver al colegio. Entonces su padre lo castigó a volver a clase sin comer lo cual le dio mucha pena y se puso a llorar, pero sus hermanos, sin que los viera su padre cogieron cada uno un poquito de comida, que él consumió en recreo.
A mi abuelo siempre se le ha dado muy bien la redacción y la ortografía, pero muy mal las matemáticas y tenía un amigo al que se le daban muy bien las matemáticas y fatal la ortografía, y sin que los viera el maestro se cambiaban los papeles y así los resolvían, quedando muy bien a los ojos de éste.
Agradezco a mi abuelo su ayuda para poder redactar este informe, por estar todos los días conmigo y por ser tan buen abuelo.
Irene Romero Massia; Gines, 6 de Diciembre de 2007