![]() |
| Por la izquierda: Dani, Virginia, Luis, Teresa y Ramón |
Mostrando entradas con la etiqueta Familia de Ramón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Familia de Ramón. Mostrar todas las entradas
viernes, 27 de julio de 2012
Con Ramón y Teresa en Espartinas
Y "no hay dos sin tres": la cámara viajera de la Tita Llille dispara de nuevo. Esta vez durante la visita del primo Ramón ("Moncete" para la familia) y su mujer Teresa a su casa de Espartinas. Ambos se mantienen en forma trabajando en su huerta de Trigueros (Huelva). Quien quiera hacerle una visita y probar sus excelentes tomates de producción propia que lo diga y le explicamos cómo llegar. Está muy cerquita de la autovía de Huelva. Su cariño y hospitalidad lo dan a manos llenas.
Beati possidentes
viernes, 14 de agosto de 2009
Moncete en Trigueros
Queridos sobrinos y sobrinos-nietos.
Para muchos de vosotros mi primo "Moncete" es totalmente desconocido. Lógico, pues se trata de uno de mis primos que más ha "rodao" por el mundo buscándose las habichuelas.
Para mí y mis hermanos se trata de un personaje entrañable de nuestra infancia, pues vivía en el Puerto de Santa María, cerca de la abuela Virginia (bisabuela o tatarabuela para vosotros) y compartimos con él días de infantiles vacaciones, con mañanas de playa y tardes de paseos y de encierros taurinos con la abuela (sobre todo los mayores).
Ramón Zarco Lores, que así se llama el personaje, nació en el Puerto de Santa María el 15 de Octubre de 1947, hijo de Ramón Zarco Hernández, el hermano de la abuela Matilde, y Mary Carmen Lores Pérez.
Su madre murió con 33 años, dejando 3 huérfanos: Ramón, con 11 años, su hermana Mary Carmen, con 13 y el pequeño José Antonio ("Pepito, el del Puerto") con unos 4 añitos.
Su infancia y adolescencia no fueron precisamente un camino de rosas, pero hicieron de él un hombre animoso, cariñoso y muy trabajador. Preguntad a vuestros padres y completarán los aspectos menos agradables de esta historia que no tienen cabida aquí.
Y así fue como, movido por su inquietud y por el hambre, Ramón se lanzó al mundo para buscar trabajo. Fue mecánico de piano en el taller de su tío Manolo en Sevilla, tubero en una refinería de Johanesburgo, en Sudáfrica, varias cosas más en Francia y acabó de jefe de cocina en un Hotel del condado de Essex, Inglaterra.
Tiene un hijo guapísimo: Tony Zarco, nacido en Inglaterra el 4 de Agosto de 1985, fruto de su matrimonio con Jacqueline Fuller, de quien más tarde se divorció.
En 1997 conoció a Teresa Linda Grindy, nacida en Londres en 1955, y con ella comparte su vida desde entonces. Ambos viven desde hace algunos años en Trigueros, en la Campiña de Huelva, donde han comprado una casita con su huerta.
Mientras esperan que se arreglen los papeles de sus pensiones, ambos trabajan en la huerta de 7 a 12 de la mañana, con ayuda de un hortelano del lugar, y venden sus magníficos tomates y otras verduras a minoristas y mayoristas de la zona. Eso los mantiene morenos y en plena forma, que da gloria verlos. Ella aún no entiende bien el andaluz cerrado y brusco de la región, y Ramón, como es tan nervioso y habla tan rápido, tiene a veces que explicarse en su inglés tan gracioso, con acento de El Puerto, como los llanitos de Gibraltar.
Hace unos días los visité por sorpresa y tuve el placer de gozar de su hospitalidad. Teresa nos recibió encantada y nos condujo hasta su casa. El primo Moncete (ya nadie lo llama así, salvo nosotros) bajó sucio y sudoroso de una vieja furgoneta polvorienta y su cara se iluminó al verme, con una de esas sonrisas auténticas que te llenan de alegría. ¡Cuántos recuerdos, cuánta vida, cuánto amor había debajo de esa ropa sucia del campo y de ese sudor tan honorable! Gracias Ramón: todos sabemos que quisiste a mi madre tanto o más que a la tuya. Tal vez fue la emoción, o tonterías de un sentimental, pero... ese abrazo me trajo el aroma de El Puerto, la alegría de los Zarco y el cariño de mi madre.
Para compartir mi alegría he puesto algunas fotos, amablemente enviadas por Teresa, en un álbum. Podéis verlo en el enlace siguiente:
Álbum de Ramón y Teresa
Espero que estéis disfrutando adecuadamente del verano.
¡Un abrazo colectivo!
Para muchos de vosotros mi primo "Moncete" es totalmente desconocido. Lógico, pues se trata de uno de mis primos que más ha "rodao" por el mundo buscándose las habichuelas.
Para mí y mis hermanos se trata de un personaje entrañable de nuestra infancia, pues vivía en el Puerto de Santa María, cerca de la abuela Virginia (bisabuela o tatarabuela para vosotros) y compartimos con él días de infantiles vacaciones, con mañanas de playa y tardes de paseos y de encierros taurinos con la abuela (sobre todo los mayores).
Ramón Zarco Lores, que así se llama el personaje, nació en el Puerto de Santa María el 15 de Octubre de 1947, hijo de Ramón Zarco Hernández, el hermano de la abuela Matilde, y Mary Carmen Lores Pérez.Su madre murió con 33 años, dejando 3 huérfanos: Ramón, con 11 años, su hermana Mary Carmen, con 13 y el pequeño José Antonio ("Pepito, el del Puerto") con unos 4 añitos.
Su infancia y adolescencia no fueron precisamente un camino de rosas, pero hicieron de él un hombre animoso, cariñoso y muy trabajador. Preguntad a vuestros padres y completarán los aspectos menos agradables de esta historia que no tienen cabida aquí.
Y así fue como, movido por su inquietud y por el hambre, Ramón se lanzó al mundo para buscar trabajo. Fue mecánico de piano en el taller de su tío Manolo en Sevilla, tubero en una refinería de Johanesburgo, en Sudáfrica, varias cosas más en Francia y acabó de jefe de cocina en un Hotel del condado de Essex, Inglaterra.
Tiene un hijo guapísimo: Tony Zarco, nacido en Inglaterra el 4 de Agosto de 1985, fruto de su matrimonio con Jacqueline Fuller, de quien más tarde se divorció.
En 1997 conoció a Teresa Linda Grindy, nacida en Londres en 1955, y con ella comparte su vida desde entonces. Ambos viven desde hace algunos años en Trigueros, en la Campiña de Huelva, donde han comprado una casita con su huerta.
Mientras esperan que se arreglen los papeles de sus pensiones, ambos trabajan en la huerta de 7 a 12 de la mañana, con ayuda de un hortelano del lugar, y venden sus magníficos tomates y otras verduras a minoristas y mayoristas de la zona. Eso los mantiene morenos y en plena forma, que da gloria verlos. Ella aún no entiende bien el andaluz cerrado y brusco de la región, y Ramón, como es tan nervioso y habla tan rápido, tiene a veces que explicarse en su inglés tan gracioso, con acento de El Puerto, como los llanitos de Gibraltar.
Hace unos días los visité por sorpresa y tuve el placer de gozar de su hospitalidad. Teresa nos recibió encantada y nos condujo hasta su casa. El primo Moncete (ya nadie lo llama así, salvo nosotros) bajó sucio y sudoroso de una vieja furgoneta polvorienta y su cara se iluminó al verme, con una de esas sonrisas auténticas que te llenan de alegría. ¡Cuántos recuerdos, cuánta vida, cuánto amor había debajo de esa ropa sucia del campo y de ese sudor tan honorable! Gracias Ramón: todos sabemos que quisiste a mi madre tanto o más que a la tuya. Tal vez fue la emoción, o tonterías de un sentimental, pero... ese abrazo me trajo el aroma de El Puerto, la alegría de los Zarco y el cariño de mi madre.
Para compartir mi alegría he puesto algunas fotos, amablemente enviadas por Teresa, en un álbum. Podéis verlo en el enlace siguiente:
Álbum de Ramón y Teresa
Espero que estéis disfrutando adecuadamente del verano.
¡Un abrazo colectivo!
martes, 11 de diciembre de 2007
El abuelo Massia
(Remitido por Irene Romero Massia)Mi Abuelo nació en las Navas de la Concepción, provincia de Sevilla, en la casa número 35 de la calle que se llamaba entonces de López Domínguez, el día 4 de Octubre de 1921, festividad de San Francisco de Asís, cuando España estaba en guerra con Marruecos.
De allí pasó a vivir a una casa grande del pueblo, donde sus padres construyeron un negocio llamado Panadería moderna, que funcionaba mecánicamente con electricidad (algo muy inusual en aquella época).
Cuando cumplió los trece años de edad empezó a trabajar, y compaginaba el trabajo con la escuela; me cuenta que era muy aplicado y estudioso y que todos los días empezaba a trabajar a las seis de la mañana (aunque después dormía la siesta).
La corriente eléctrica que movía la panadería llegaba al pueblo por una línea de postes de madera que cruzaba todo el campo, desde Constantina a las Navas, por lo que los días de lluvia y viento, se averiaban algunos de éstos y se quedaba el pueblo sin luz, lo cual era motivo de no trabajar hasta que se arreglara la avería y representaba una gran alegría para ellos, por no tener que madrugar.
Sus padres se llamaban Eduardo y Aurora y habían tenido diez hijos (nueve varones y una hembra) y todos vivían reunidos en la casa de la panadería. Estos eran:
Enrique, Antonio, Ernesto, Ángel, Manolo (que es mi abuelo), José Luis, Julio, Herminia, Carlos y Eduardo, que murió cuando tenía sólo unos meses.

Más adelante hizo las oposiciones en Madrid para funcionario, aprobó y ocupó un puesto en la base aérea de Tablada, presentándose a continuación a un concurso de méritos para ascender a funcionario del Cuerpo General Nacional, siendo condecorado con la Cruz del Mérito Aeronáutico.
Cuando estaba haciendo el Servicio Militar conoció a mi abuela, se casaron en la Iglesia de la O y tuvieron dos hijos: José Luis y María Jesús (mi madre).
Recién casados vivían en una casa de Triana en el barrio León, pasando después a habitar un piso en una urbanización cerca de la calle San Jacinto.

Al nacer mi hermana Belén se fueron a vivir al “Plantinar” con mis padres, donde, poco después nació mi hermana Elisa.
A mi madre la trasladaron a Medina Sidonia y allí vivían mi abuelo, mis hermanas y ella, dejando a mi padre en Sevilla. Estuvieron en ese pueblo dos años, donde iban a visitarlos con frecuencia mis tíos José Luis y Maribel (que vivían en Cádiz) con sus hijos Alejandro y Laura, (de la misma edad que mis hermanas).
En 1990 se trasladaron todos, al pueblo de Gines, donde nací yo en 1995.
Nosotros continuamos aquí donde vivimos muy a gusto y felices.
Y esta es la historia de mi abuelo, el mejor, que siempre me ayuda preparándome la comida, colaborando en la casa, contándome historias y, por supuesto, nos alegra con su ánimo y simpatía.Los padres de mi abuelo vendieron la casa donde tenían instalada la panadería y compraron una casa grande en las Navas. Un día iba mi abuelo por las calles del pueblo y salió una anciana preguntándole que a dónde iba por allí; él le dijo que iba a su casa y la mujer le contesto que él ya no vivía allí, y lo cogió de la mano llevándole hasta la casa nueva que habitaban entonces sus padres.
En otra ocasión se reunió al salir de la escuela con sus compañeros y se pusieron a jugar a las bolas, así se le pasó tiempo de la hora de la comida; llegó a su casa y sus hermanos ya habían almorzado, teniendo que volver al colegio. Entonces su padre lo castigó a volver a clase sin comer lo cual le dio mucha pena y se puso a llorar, pero sus hermanos, sin que los viera su padre cogieron cada uno un poquito de comida, que él consumió en recreo.
A mi abuelo siempre se le ha dado muy bien la redacción y la ortografía, pero muy mal las matemáticas y tenía un amigo al que se le daban muy bien las matemáticas y fatal la ortografía, y sin que los viera el maestro se cambiaban los papeles y así los resolvían, quedando muy bien a los ojos de éste.
Agradezco a mi abuelo su ayuda para poder redactar este informe, por estar todos los días conmigo y por ser tan buen abuelo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


