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domingo, 13 de agosto de 2023

Nuestros padres: magisterio y boda

 Querida familia:

    Hoy os traigo un relato corto, pero que refleja unos hechos de gran importancia en la vida de nuestros padres. En esta ocasión, he tenido que extenderme un poco en las anotaciones para que sean más comprensibles las circunstancias históricas de lo que nos cuenta Virginia.

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    Manuel llevaba ya dos años ejerciendo de maestro en Trebujena y en Algeciras cuando sacó la plaza en propiedad en Rota, un colegio mixto de Educación Libre de Enseñanza, y una casa para él [1].

Ejemplo de una escuela durante la República. La coeducación era uno de los principios del magisterio en aquella época.
Vista aérea de la zona de La Almadraba de Rota, donde estaba la escuela y la casa del maestro donde vivieron mis padres el primer año de su matrimonio.

    Entonces, decidieron casarse e irse a Rota juntos. Pusieron la casa muy bonita, aunque el dormitorio que habían comprado había explotado con una bomba que cayó y se llevó la tienda por delante [2].

Invitación de boda de nuestros padres. Gentileza de nuestro sobrino Pedro Romero Berraquero (Cáceres).

Imagen de la destrucción causada por una de las bombas que cayó en Cádiz en agosto de 1936. Foto de Todocoleccion y Pinterest.

    Manuel adornó toda la casa entera con luces de colores, para que los niños, cuando era aún de noche, pudieran llegar sin problemas [al cole, se entiende]. Lo querían muchísimo [3].

    Mi madre no ejerció nunca de maestra. Lo hizo en casa con sus once hijos.

Enlace al audio original de Virginia

Tempus regit actus

Notas:

[1] Estas escuelas seguían los principios pedagógicos de la Institución Libre de Enseñanza, de importancia capital en la enseñanza y la cultura modernas en España, desde finales del s. XIX hasta principios del XX. La de mi padre era el colegio de La Almadraba de Arroyo Hondo, una pedanía de Rota que hoy no existe. La Almadraba se abandonó después de que un incendio destruyera las artes de pesca. Las instalaciones de la Almadraba, incluyendo la escuela y la casa del maestro, estaban donde actualmente se encuentra el Hotel Playa de la Luz, junto al Pinar de la Almadraba (ver foto arriba). Cerca de allí, está la calle de la Almadraba y el IES Arroyo Hondo. Con la creación de la base militar se perdió el interés por la pesca y la agricultura y Rota pasó a ser un municipio de servicios y de turismo. En el verano de 1936, nuestro padre ingresó en el ejército como alférez voluntario y dejó la escuela. En septiembre entró en combate (ver la entrada "Dos heridas de Guerra" en este mismo blog).

[2] "El bombardeo de Cádiz se produjo el 7 de agosto de 1936​ y fue realizado por el destructor Almirante Valdés que bombardea la Caleta y el barrio de la Viña, y el crucero ligero Miguel de Cervantes que bombardea la zona noroeste,​ y continuó el 25 de agosto de 1936 con dos bombarderos pertenecientes al bando republicano que bombardearon la zona entre la alameda de Apocada e Isabel la Católica". Fuente: artículo de la Wikipedia. Hay que aclarar que, aunque Cádiz fue rápidamente tomada por el bando rebelde, la Armada quedó en su mayor parte en manos de los republicanos, pues los marineros se revelaron a bordo contra sus jefes.

[3] Mi padre contaba que sus alumnos eran bastante pobres y muy simplones. Había un alumno al que apodaban “Pesteavieja” y cuando le preguntó por qué lo llamaban así, contesto:

    —Es que mis padres son pobres y me hacen las camisas con la ropa vieja de mi abuela.

    —Y por qué andas siempre mirando para el mismo lado —preguntó mi padre.

    —Don Manuel —respondió—, es que en el hombro del otro lado tengo una parte de las bragas.

sábado, 5 de agosto de 2023

Pedro en el cole

Querida familia:

Hoy os traigo un primer relato sobre la infancia de mi hermano Pedro. No hay audio, solo texto compartido por wasap.

Mis primeros estudios:


    A modo de preámbulo, os contaré  mi primeras experiencias escolares. 


    Se remontan creo que a Pineda [1], que por cierto me duraron muy poco. Yo calculo menos de un mes. Era el curso 1952/53, con lo cual tendría 7 años. 


    De ahí conservo esta foto:



    La efímera estancia, hizo que no me enterara de nada de lo que explicaba el profesor, con lo cual me distraía con cualquier cosa. 


    Mi compañero Elías, me parecía encantador, y un día le di un beso en la mejilla. El profe, me hizo subirme en la mesa para dar un discurso sobre el tema en cuestión. 


    Para colmo de su desesperación, usaba un lápiz para darle mayor énfasis a sus palabras, con lo cual yo lo imitaba con el dedo.... para qué seguir...


    Días después, según recuerdo, un profesor le dio un cachete a uno de mis hermanos. Me contaron en casa que papá fue al colegio, le pegó un guantazo al maestro y nos quitó a todos del cole [2].


    Pasando a Valencina, un día estaba jugando en la plaza, cerca de la farmacia y se  acercó un señor bien vestido (que por cierto era farmacéutico y maestro a la vez) y me dijo:


—Niño, ¿que haces que no vas a la escuela? 


    Y le conté que prácticamente nunca había ido. Me dijo que fuera el día siguiente y si hacía falta hablaría con mis padres. 


    Así lo hice, pero no me enteraba de nada. Los niños estudiaban en el libro Álvarez [3]. Tuvo la paciencia, este señor, llamado D. Francisco, de comenzar con las vocales y demás letras en una cartilla de primaria, y me enseñaba durante el recreo. 


    Creo que allí se acabó mi pequeña historia escolar, pues el curso estaba próximo a terminar. Por ello supongo que sería nuestro segundo año allí. 


    Me gustaría agradecer a los descendientes de D. Francisco esta labor. 


    Próximo capítulo: Aventuras de caza con mi hermano Pepe y las salidas al campo con los mellis y el tío Juan.


Litterarum radices amaras, fructus dulces


Notas.-


[1] Barriada de viviendas militares situadas en el Distrito Sur, al este de la Avenida de Jerez. Aún existente, pero algo abandonada por el Ministerio de Defensa y el Ayuntamiento de Sevilla.


[2] Esta actitud —que hoy día estaría tipificada como delito—requiere la explicación de un importante atenuante. Mi padre fue nombrado maestro nacional por el gobierno de la Segunda República y, por educación y por estricta normativa, les estaba absolutamente prohibido a los maestros que maltrataran a sus alumnos. Tras la Guerra Civil, mi padre no consiguió que lo restituyeran en su puesto de maestro, a pesar de solicitarlo en varias ocasiones, incluso alegando haber luchado y haber recibido dos heridas de guerra en el bando de Franco (los autodenominados "nacionales"). Pero los ministros de Franco abominaban de los nombramientos realizados por la República. Es comprensible que mi padre, por aquel entonces militar profesional, no tuviera ninguna simpatía por los maestros franquistas, y menos iba a tolerar que abofetearan a sus hijos. Ese es uno de los motivos del retraso que hemos sufrido todos a la hora de ser escolarizados. El otro motivo era la falta de colegios públicos y el tercero la desconfianza que tenía mi padre en los curas y las monjas.


[3] Enciclopedia Álvarez. Seguramente sería el volumen llamado "Segundo Grado", destinado a niños entre 7 y 12 años. Estuvo en vigor entre 1954 y 1966.