jueves, 17 de agosto de 2023

Julio y Buquerín

Querida familia:

    Hoy cambiamos de tercio y volvemos a los relatos de Julio. Estos están especialmente destinados a los más pequeños de la tribu.

Hola, buenas noches:

    Soy vuestro tío abuelo Julio [1]. Y os voy a contar lo que me ha ocurrido el otro día.

    Mirad, aquí en El Pardo [2], hace mucho frío, porque hay un pantano cerca, hay un río y mucha humedad. Y yo, cuando voy a las seis y media de la mañana, ya me encuentro los camiones que tienen hielo, ya ¡hielo encima de los cristales! 

    Y el otro día, venía yo con un camión y veo que se me cruza un zorrito, un zorro. Y salió corriendo y, como allí hay alambradas alrededor del campo para que los gamos y los jabalíes no crucen la carretera, el zorrito se enganchó en los alambres. Y entonces paramos el camión; fuimos a ver si lo desliábamos de los alambres, que tenía una patita enganchada, pero el zorrito enseñaba los dientes ¡como si fuera un cocodrilo!

    —¡Dios mío! Vamos a hacer una cosa: vamos a ponerle alrededor del hocico una cinta aislante para que no nos muerda.

    Y entonces, le pusimos una cinta aislante alrededor del hocico y ya no podía abrir la boca y mordernos. Entonces, el alambre era un alambre de espino y estaba muy liado. Cogimos unos alicates, lo soltamos, cortamos los alambres y salió como una bala. Con una cola enorme, enorme de larga y muy bonita, por cierto.

Zorro común, también llamado zorro rojo (Vulpes vulpes). Imagen de la Wikipedia: de Juan Lacruz - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0.

    Bueno, pues el zorrito se marchó. No nos dijo ni pío. ¡Voló como una bala! A toda velocidad y se metió dentro del monte.

    A la mañana siguiente, a las seis y media de la mañana que yo llegué, veo debajo del motor del camión una cosa allí, enroscada, oscura. 

    —¿Qué es esto? –dije yo.

    Yo pensé que sería un gato. Y veo la cola. 

    —¡Anda, si es el zorrito!

    Allí, me vio y no corrió ni nada; se quedó allí, mirando. Yo tenía que arrancar el camión y me daba miedo, no fuera a ser que le diera con una rueda o hacerle algún daño o algo. Entonces, con una escoba, le fui dando así, poco a poco y se apartó. Se quedó parado frente al camión.

    —Pero bueno, qué raro que se haya venido aquí bajo el camión.

    Pero después pensé: 

    —Esta noche, como hacía ya tanto frío, el zorrito se ha metido debajo del motor aprovechando el calorcito.

    Bueno, pues no le dimos importancia. Arranqué el camión, nos marchamos. El zorrito se fue para la parte del río.

    Pero al día siguiente, la misma operación. Allí estaba el zorrito, enroscado debajo del motor del camión. Bueno, pues vale, sigamos nuestra marcha y que el zorrito se venga aquí cuando le dé la gana. Pero, en esa mudanza los clientes, que tenían perros, tenían camas de esas de perros, acolchadas, redondas, y se nos ocurrió pedirles una y ponerla esa noche debajo del camión.

    Y efectivamente, a la mañana siguiente allí estaba el zorrito, enroscado dentro de la camita.

    —¡Anda, qué listo es! Increíble.

    Así hemos estado 6 o 7 días poniéndole la cama, quitando la cama por la mañana. Y ahora ¿qué ocurre? Que el zorrito, como le dejamos allí jamón York y mortadela de los bocadillos que nosotros usamos, allí está siempre alrededor de los camiones. Si no está debajo del grande, que es el que tiene la cama, pues se mete debajo del pequeño, que tiene el motor más cerca del suelo y después se va a su cama. Así que no sabemos qué hacer.

Camión pequeño de la empresa Transportes y Mudanzas Buque, S.L.

    Si lo adoptamos le pondremos de nombre Buquerín. Como mi empresa se llama Buque [3], pues le pondremos Buquerín. Así que bueno, tenemos una mascota. Una mascota más y, la verdad, es muy bonito, tiene la cara preciosa.

    No se acerca todavía a nosotros. Él siempre guarda distancia, pero ha encontrado un sitio para no pasar frío. Porque, además, en El Pardo hace un frío que pela.

    Así que ya os contaré más cosas de este zorrito. De momento, él está contento y a nosotros nos gusta tenerlo allí al lado de los camiones.

    Un besito y continuaremos con la historia del zorrito.

Non omnibus dormio

Enlace al audio original

Notas:

[1] La narración va dirigida originalmente a los nietos de Virginia.

[2] El Monte de El Pardo fue en su origen (principios del s. XV) un coto de caza real. Actualmente es un barrio de Madrid, en el distrito de Fuencarral, pero situado fuera de la ciudad y conservando extensos pinares y monte mediterráneo, con una abundante fauna de gamos, jabalíes, zorros, diversidad de aves, etc. En El Pardo están el Palacio Real del mismo nombre, residencia real y posteriormente de Franco, y el Palacio de la Zarzuela, actual residencia real.

[3] En la columna lateral del blog tenéis el enlace a la web de la empresa de Julio.

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